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No se me ocurre algo más susceptible de haber sufrido cambios a lo largo de la historia que las fronteras de Europa. Lo cierto es que, solamente en el último siglo, han variado infinidad de veces y por desgracia además, con un alto coste en vidas la mayoría de ellas.
Podemos hacer el ejercicio de recordar viejas fronteras y superponer los mapas de la Europa de 1914 y de 1937 sobre un mapa de Europa con las fronteras actuales y, de un vistazo, comprobar cómo se ha modificado el escenario geopolítico desde cada uno de esos momentos.
Vamos allá, pero antes de pasar a los mapas, un detalle. Ambos mapas contienen un pequeño error fronterizo atribuyendo Olivenza a Portugal. Lo cierto es que el municipio extremeño fue portugués durante cinco siglos y pasó a pertenecer a España en 1801, tras la Guerra de las Naranjas y en virtud del Tratado de Badajoz, por lo que en ambos mapas (fronteras actuales) debería aparecer cómo parte de España. Dicho lo cual, vamos allá.

1914

Europa de 1914 superpuesta sobre la Europa actual. Nótese que aunque Serbia, Albania, Bulgaria y Rumanía presentan el mismo color, eran ya en 1914, estados independientes.
1914 hubiese sido un año ideal para un alumno que no tuviese muchas ganas de aprenderse las naciones de Europa y sus capitales. Básicamente una docena de naciones e Imperios formaban el continente, eso sí las tensiones políticas, pactos y alianzas hacían de Europa un auténtico polvorín que, de hecho, estaba apunto de estallar.

Recordemos que en la segunda mitad del siglo XIX se consolidó la Europa de las naciones. Con la unificación política italiana impulsada desde Cerdeña-Piamonte y la unidad alemana, cuyo agente catalizador fue la Prusia de Bismarck (que obtuvo nuevos territorios tras la guerra contra Dinamarca, Austria y Francia) el mapa de Europa cambió considerablemente.
El Imperio Ruso se asienta obteniendo el control del Cáucaso y el Imperio Otomano se enfrenta con las nacionalidades balcánicas comenzando un declive que lo despedazará tras la Primera Guerra Mundial. Mientras Europa cambia, afirma su poder y su influencia a nivel mundial. Pero dentro del continente, los vecinos no se encuentran cómodos.
Los antagonismos de principios del siglo XX tejen una maraña de complejas alianzas entre los estados. La Triple Alianza formada por los imperios centrales de carácter autocrático: el Imperio alemán, el austrohúngaro, el Imperio Otomano, Italia (que cambió de bando en 1915) y Bulgaria, tiene frente a ella a la Triple Entente formada por el Imperio Británico, Francia, Rusia (dos regímenes parlamentarios y la autocracia zarista). El final de estas tensiones es bien sabido: 1914 trae la Gran Guerra.
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Mapas superpuestos II
Tras la guerra las fronteras se transfiguraron. Implosionaron los imperios austrohúngaro, otomano y ruso, Polonia resucitó, Hungría perdió dos tercios de territorio; nacieron los estados de Irlanda, Estonia, Letonia y Lituania, Checoslovaquia, Ucrania, Armenia, Georgia y Azerbaiyán y el Reino de Yugoslavia. Y, más o menos así se llegó a 1937.

1937

Europa de 1937 superpuesta sobre la Europa actual.
España presenta dos tonalidades pertenecientes a cada uno de los bandos enfrentados en la Guerra Civil.
La victoria de los aliados de la Entente en 1918 se presenta como una victoria de la democracia. La guerra provoca, como hemos visto, el hundimiento de los grandes imperios autocráticos. La revolución derroca al zar ruso y al káiser alemán. Las naciones del Imperio Austrohúngaro se emancipan y adoptan constituciones democráticas. Parece un triunfo del derecho sobre la fuerza: en 1919 todos los países europeos salvo Hungría y Rusia tienen regímenes formalmente democráticos. En 1939 estos han quedado reducidos a los países de Europa occidental (salvo España y Portugal) y Escandinavia. En todos los estados se constituyen grupos fascistas pero en Italia y Alemania llegan al poder. Esto provocará una nueva guerra y un nuevo cambio masivo de fronteras. La débil Polonia de 1937 pronto desaparecerá engullida por Alemania y la URSS, sus dos grandes potencias vecinas. Volverán a desaparecer Estonia, Letonia y Lituania.
Lo cierto es que el mapa fronterizo de 1937 de la Europa Occidental es muy similar al actual: Italia y Alemania perderán territorios en sus regiones orientales y España verá reducido su territorio del norte de África a las ciudades de Ceuta y Melilla. El verdadero cambio se dará en la Europa Oriental: la unificación de Yugoslavia no durará ni 50 años y las repúblicas soviéticas ganarán terreno hacia el oeste. Nótese, por ejemplo el motivo de que Transnistria sea, de facto un país independiente de Moldavia. Con sus respectivos desmembramientos Europa tiene hoy el mayor número de países de su historia, y a pesar de lo cual vive su periodo de paz más largo.

Mapas vía Reddit & Reddit
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Hace muy poco tiempo que el controvertido Donald Trump, juró su cargo como presidente de los EEUU. Cuando Trump nació (1946), el presidente Herbert Hoover (1874-1964) estaba vivo. Cuando Hoover nació, el presidente Andrew Johnson (1808-1875) aún seguía vivo. Cuando nació el presidente Johnson, el presidente John Adams (1735-1826) vivía todavía. Y así, con solo cuatro saltos presidenciales hemos conectado el día de hoy con los Padres Fundadores de EEUU —John Adams fue vicepresidente con Washington y segundo presidente de los EEUU. ¿Quién lo hubiera dicho? EEUU tiene la edad de cuatro vidas de sus presidentes (y sobran años). Y, sorprendentemente, si sustituyes a Trump por el joven Obama las cuentas también salen.

Probablemente Hoover no supiera de la existencia de Trump. Aunque era ya un joven de dieciocho años a su muerte, seguramente no era alguien que pudiera llamar la atención de un ex presidente en sus últimos días. Sin embargo es curioso pensar como las vidas de los presidentes se superponen, resultando a veces, coetáneos inesperados. Rutherford B. Hayes (sucesor de Ulysses S. Grant) estaba vivo al mismo tiempo que John Adams y al mismo tiempo que Dwight Eisenhower. Es bastante notable teniendo en cuenta que sus presidencias distan más de 150 años.
La curiosidad acerca de cómo (y cuánto) se superponen los presidentes americanos o los reyes españoles (que veremos más adelante) da pie a dar un paso más y extrapolarlo a otras personas que han coexistido y de las que podría esperarse que no lo hubiesen hecho. Charlie Chaplin y 50 Cent, por ejemplo, o Linus Pauling y Justin Bieber. Y Herbert Hoover y un joven Donald Trump.

Conviviendo en la historia

Supongamos que visualizamos el paso del tiempo, de forma gráfica, como una «línea horizontal». Sobre esa línea podemos trazar una «línea vertical» en un momento dado de la historia y ver a qué personas une, quiénes compartieron tiempo. Seguro que nos llevamos alguna sorpresa. Es lo que vamos a hacer, pero antes, para ir calentando motores, te propongo un juego. ¿Cuáles de las siguientes parejas de personas famosas coexistieron en el tiempo?
  • Stan Lee y Pancho Villa.
  • Elvis y Eminem.
  • Van Gogh y Picasso.
  • Ana Frank y Dani Trejo.
  • Pelé y Nicola Tesla.
  • Kirk Douglas y Alexander Graham Bell.
  • Bud Spencer y Thomas Alva Edison.
¿Has elegido ya tus parejas? ¿No te lo quieres pensar un poco más? Bien, vale, de acuerdo, no insisto más porque quizá ya te has dado cuenta de que lo he preguntado con cierta mala intención. Lo cierto es que todas estas parejas de famosos, aunque intuitivamente no lo parezca, coincidieron en el tiempo en algún momento de sus vidas.
Y es que no siempre es fácil saber si dos personajes históricos han sido coetáneos. Claro está que nadie duda con Nelson Mandela y Cleopatra pero ¿qué pasa cuando las fechas se aprietan más? ¿Quién es anterior, Toro Sentado o Beethoven?¿Samuel Morse o Sigmund Freud? ¿Convivieron en el tiempo estas parejas? Con la idea de dar un poco de luz sobre esto y poder advertirlo de una forma más visual me he sacado de la manga el siguiente gráfico, agrupando a estos super-famosos de la historia en nueve grandes categorías.

Poniendo cada momento histórico en perspectiva

Lo cierto es que este ejercicio ayuda a dar una perspectiva a un momento histórico dado. Por ejemplo, en 1776 George Washington, al frente de sus tropas, entraba triunfante en Nueva York, para pocos meses después firmar la declaración de independencia de EEUU, justo a la vez que James Watt inventaba en Escocia su máquina de vapor adaptada para su uso industrial, a la vez que Wolfgang Amadeus Mozart componía buena parte de sus conciertos para piano y orquesta, a la vez que Adam Smith publicaba «La riqueza de las naciones», a la vez que el rey Carlos III creaba el Virreinato del Río de la Plata y a la vez que fallecía el filósofo escocés David Hume.
«Frankenstein» de Mary Shelley se publicaba en 1818, a la vez que Faraday comenzaba a conformar las bases de la tecnología electromagnética moderna, a la vez que se publicaban las obras póstumas de Jane Austen «La abadía de Northanger» y «Persuasión» y nacía Emily Brontë, a la vez que Simón Bolivar estaba cerca de convertirse en el primer Presidente de la Gran Colombia y al tiempo que Goya comenzaba a trabajar en sus «pinturas negras».
El código Morse nacía en 1830 al tempo que Chopin empezaba a componer sus «Nocturnos» a la vez que Faraday y Henry descubrían la inducción electromagnética y a la vez que Charles Lyell publicaba sus «Principios de geología».
Edison presentaba su bombilla incandescente de filamento de carbono en 1880 a la vez que Johannes Brahms componía su «Danza húngara», a la vez que Rosalía de Castro publicaba «Follas Novas», a la vez que Paul Cézanne terminaba «Flor de otoño»,  al tiempo que Jacques y Pierre Curie descubrían la piezoelectricidad y a la vez que Gaudí trabajaba en sus primeros proyectos tras licenciarse en la universidad.
Y es que 1880 fue un año excepcional por la cantidad de grandes personajes históricos que vivieron en él. Charles Darwin, Albet Einstein, Wiston Churchill, Toro Sentado, Stalin, Van Gogh, Marx y Nicola Tesla, Cézanne, Eiffel o Renoir, entre otros muchos megafamosos de la historia, compartieron aquel año.

Por cierto, uno de los muchos análisis que se pueden hacer a partir de observar el gráfico es la injusta diferencia en la longitud de las barras, o lo que es lo mismo, el tiempo de vida de los personajes históricos que se muestran. Isabel II y Marilyn Monroe nacieron con un mes de diferencia. La primera sigue siendo el jefe de estado de dieciséis estados soberanos, la segunda lleva cincuenta y cinco años muerta. Mozart murió a la edad en que yo estoy escribiendo este post, odiosa comparación que me hace sentir un auténtico fracasado, para qué os voy a engañar.
Otros, además de haber pasado a la historia, han disfrutado de una larga vida. En 1802 nació Víctor Hugo, seis años después nació Espronceda. Espronceda murió y cinco años después nació Jesse James. Jesse James murió y Víctor Hugo todavía seguía vivo.

El tiempo disponible para perdurar en la historia

Todos los personajes históricos que hemos visto dejaron su legado, por eso son tan conocidos, pero no todos tuvieron el mismo tiempo para hacerlo. Incluso entre «colegas de profesión» el tiempo dispuesto para dejar su sello en la historia es caprichosamente variable. Häendel vivió tanto como Mozart y Chopin juntos. Kirk Douglas supera ampliamente a Marilyn Monroe, James Dean y Bruce Lee uno detrás de otro. Sumando los años de vida de Jane Austen a los de Edgar Alan Poe no suman lo que vivió Victor Hugo. Por suerte para nosotros  el poeta, novelista y dramaturgo francés duró lo suficiente coma para publicar «Los miserables» a los sesenta años. Quién sabe qué nos habría dejado Mozart si hubiese vivido más allá de los treinta y cinco.

Relevos en la historia

Algo parecido a lo que comenzamos haciendo con los presidentes de Estados Unidos se puede trasladar a la monarquía española. Durante siglos la gran mayoría de casas reales de Europa practicaron una peligrosa endogamia en un intento de mantener puro su linaje. Los matrimonios de primos con primos culminaron con el nacimiento de Carlos II de la casa de los Habsburgo. Carlos tenía serias discapacidades físicas y emocionales. Se mostró, en gran medida, como un rey incompetente pero fue su incapacidad para tener hijos lo que marcó el final de su linaje real. Tras la muerte de Carlos II sin descendencia el último año del siglo XVII, la titularidad de la Corona de España pasó a su sobrino-nieto, Philippe d'Anjou, siendo el primer miembro de la Casa de Borbón en España.
En este caso, a contrario que el de los presidentes americanos, sí que los reyes conocían la existencia de los futuros miembros de la casa real, no obstante eran familia. De forma análoga a los presidentes estadounidenses, los últimos más de 300 años de historia española se «enganchan» con las vidas de seis reyes.


Al igual que acabamos de hacer con algunos monarcas españoles, podemos ir enlazando personajes históricos de los últimos 300 años viendo como en cierta forma se han ido sucediendo. Hay multitud de combinaciones que se pueden hacer. A mi me han salido estas:

Artistas de hoy y de ayer: de Bach a Rihanna

Cuando Rihanna nació (1988), Salvador Dalí (1904-1989) seguía vivo. Cuando Dalí nació, el escritor Julio Verne (1828-1905) aún estaba vivo. Cuando nació Julio Verne, el pintor Francisco de Goya (1746-1828) vivía todavía. Cuando nació Francisco de Goya, Johann Sebastian Bach (1685-1750) aún vivía. Cinco vidas de cinco artistas que recorren los últimos 330 años.

La ciencia avanza: de Celsius a Hawkings

Podríamos decir que Anders Celsius (1701-1744), Charles de Coulomb (1736-1806), Michael Faraday (1791-1867), Nicola Tesla (1856-1943) y Stephen Hawking (1942-) de algún modo, se han ido dando el relevo en la historia de la ciencia.

Bonus histórico-temporal:

  • Cuando Isabel II de Inglaterra fue coronada, Winston Churchill (nacido en 1874) era el Primer Ministro. En 2016 continuaba siendo reina con un Primer Ministro, David Cameron, nacido en 1966, lo que significa que ambos Primeros Ministros de la reina nacieron con 92 años de diferencia. También vale para Theresa May pero no queda tan espectacular porque la diferencia es de solo 82 años. 
  • Hitler, Stalin, Freud, Tito y Trotsky vivieron en Viena, todos, a la vez, en 1913. Lo que significa que todos podrían haber coincidido en un bar y poder habernos permitido comenzar un buen chiste con rigurosidad histórica.
  • Un joven viajero del tiempo que aterrizase en el siglo V a.C. y se quedase lo suficiente, podría haber convivido con Zaratustra, Confucio, Lao Tse, Buda y Socrates en el transcurso de setenta años. Pasemos por alto que, aunque cercanos en el tiempo, los separaban miles de kilómetros. Si hemos supuesto que tienes una nave que viaja en el tiempo, creo que lo de la distancia es salvable.
  • Neil Armstrong tenía 17 años cuando Orville Wright murió, lo que da una idea del vertiginoso avance de la aeronáutica en un muy breve periodo de tiempo.

Este post es el segundo (de una serie de tres) inspirado en una idea original del imperdible Wait but why. Yo sigo recomendándolo, a ver si ahora te suscribes. Por cierto, si te ha gustado, este hilo de Reddit te parecerá muy interesante.
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Todas las cosas están compuestas por átomos. Si miras a tu alrededor, todo lo que verás son átomos. Y cuando digo todo, es todo: es la pantalla donde estás leyendo esto, es la pared del fondo, es el agua de tu vaso, es la planta de la maceta de la esquina, es también el aire que te rodea —y que no ves, en este caso— y es la tierra que soporta la planta de la maceta de antes. En definitiva, los átomos están en todas partes y lo forman todo. Y, claro está, te forman a ti. En el post anterior intenté venderte la loca idea de que eras joven porque tus células lo eran. Pues bien, como ya sabes, las células, en última instancia, están formadas por átomos. Y estos átomos no son precisamente jóvenes.

Hay que ver la Play Station como flipa. Youtube. Hace poco yo tenía también 19.

¿De dónde han salido mis átomos? 

Durante mucho tiempo los humanos hemos conocido la existencia de los átomos aunque no alcanzásemos a intuir, ni remotamente, de dónde rayos habían salido. Esto fue así durante siglos, hasta que a mediados de la década de 1950 un puñado de astrónomos perspicaces desvelaron el misterio y comprendieron que las propias estrellas debían ser las fábricas de los átomos.
Al igual que hicieron este grupo de científicos, para conocer el origen de los átomos que forman todo nuestro mundo debemos remontarnos a los inicios del universo, es decir, bastante, bastante atrás. Ninguno de nosotros estábamos allí pero tenemos la casi absoluta certeza de que en aquel momento lo único que existía era una especie de engrudo primordial donde solo había hidrógeno, una pizca de helio y una pizca todavía menor de litio. Y nada más. Era un universo hecho de tres elementos, tres tipos de átomos.
Sucede que el hidrógeno es un elemento, pordríamos decir, bastante «social». No le gusta estar solo, de hecho busca compañía de casi cualquiera, así que con el tiempo, poco a poco, los átomos se fueron agrupando (recordemos que prácticamente sólo había hidrógeno). Átomos y átomos de hidrógeno se fueron apretando unos contra otros hasta formar una especie de proto-estrellas. A medida que se iba añadiendo más hidrógeno a aquellas incipientes estrellas, la presión gravitatoria en el interior de estas se fue haciendo mayor. Esa enorme presión produce un curioso efecto sobre el hidrógeno, hace que los átomos estén tan apretados que sean incapaces de soportarla y empiecen a fusionarse, a unirse, unos con otros. El producto de esta fusión es un nuevo elemento (el inmediatamente más más pesado al hidrógeno) llamado helio. Este es el proceso que enciende todas las estrellas del firmamento y, como tal, es bien conocido por los químicos: es una reacción que hasta se podría catalogar de aburrida. De hecho las estrellas se pueden pasar miles de millones de años haciendo exclusivamente eso, convertir hidrógeno en helio. Nuestro Sol es, básicamente, lo único que hace. Lo verdaderamente interesante empieza después, cuando las estrellas consumen todo el hidrógeno de sus núcleos.

Cuando el hidrógeno se agota

Es en este momento cuando empiezan a pasar cosas. Los problemas para la estrella solo acaban de empezar: en su desesperación por mantener su temperatura elevada, las estrellas que agotan el hidrógeno echan mano de lo que sea. Y «lo que sea» es en realidad lo único que tienen, lo que llevan creando toda su vida, el helio.  El núcleo de la estrella comienza a quemar y fusionar átomos de helio en un exasperado intento de seguir existiendo. Fruto de esa fusión no tardan en acumularse en el interior de la estrella cantidades apreciables de litio, boro, berilio y, especialmente, carbono (pero solo en el interior, las partes más exteriores, y por tanto más frías, de la estrella siguen siendo básicamente hidrógeno durante toda la vida de la estrella). Por desgracia, quemar helio libera menos energía que quemar hidrógeno, así que las estrellas agotan su helio en, como mucho, unos cuantos cientos de millones de años. Es, por así decirlo, una solución de emergencia que vale para «un rato», pero poco más. De hecho, llegado este punto, sin prácticamente reserva de helio ni de hidrógeno, algunas estrellas pequeñas mueren. Las más masivas, sin embargo, siguen luchando, apretando los átomos de carbono para formar seis elementos más, hasta el magnesio, lo que le permite aguantar unos pocos de cientos de millones de años más. Alcanzado este momento otras tantas estrellas son incapaces de continuar sus reacciones de fusión y mueren. Solo unas pocas, las más calientes, son capaces de quemar esos elementos a lo largo de unos pocos de millones de años más. Y así, son capaces de ir formando, elemento tras elemento, todos hasta el hierro. Y ya. Cuando fusiona sus átomos para obtener hierro la estrella llega a su límite en su desesperado intento de seguir con vida. El sentido común sugiere que la estrella podría seguir con este proceso de la misma forma y fusionar el hierro para seguir generando energía. Tiene lógica, si ves una tabla periódica observarás que todavía quedan muchos elementos en ella más pesados que el hierro. Este es uno de los pocos casos el sentido común falla. La realidad es que fusionar elementos de más de veintiséis protones no sólo no aporta energía si no que «cuesta» energía, por lo que seguir carece de sentido. La estrella lo sabe y, exhausta y moribunda, asume que se ha quedado sin opciones. El hierro es su último hálito de vida.

Esto es lo que pasa después del hierro. Pero no pares, sigue leyendo, todavía quedan elementos que crear.

Entonces ¿los elementos más pesados que el hierro no se generan en las estrellas? ¿De donde ha salido la plata de mi pulsera, el xenón de los faros de mi coche o el arsénico de mi insecticida? Bien, para eso también hay respuesta. Justo antes de morir la estrella desata el apocalípsis. Al quedarse de repente sin energía las estrellas agotadas implosionan bajo su propia e inmensa gravedad, reduciendo su radio brutalmente en muy poco tiempo. La presión en su núcleo es en esos momentos inimaginable. Es tan alta que produce un efecto rebote y la estrella explota. Y cuando una estrella explota, explota, que ríete tú de las películas de Michael Bay. Durante un mes la supernova formada se expande millones de kilómetros y brilla con más intensidad que mil millones de estrellas. Durante la supernova colisionan  con tal impulso y tantas veces por segundo un número tan inmensamente grande de partículas que se crean nuevos elementos. Todas las combinaciones naturales de elementos e isótopos salen de esta tempestad. Con esta fabulosa traca final todos los elementos de la naturaleza se han formado.

Los átomos de los que estás hecho

Pero no nos despistemos con relatos estelares y volvamos a tu falta de juventud.  El hecho más sorprendente es saber que los átomos que constituyen la vida en la Tierra, los átomos que componen el cuerpo humano se cocinaron hace miles de millones de años. Esa es la edad de los átomos que forman todo sobre la Tierra. Esa es la edad de los átomos que te forman a ti. En el sentido más literal de la expresión, estamos hechos de polvo de estrellas. Cuando te sientas pequeño, mira al cielo nocturno y siéntete enorme, pues los átomos que te componen han venido de allí.


En este punto conviene hacer una pequeña puntualización. Los átomos en sí mismos no dan mucho juego: les sucede algo parecido a las letras, que son fundamentales para el lenguaje y la escritura pero en si mismas carecen de significado, este viene dado por las palabras que forman. La disposición operativa fundamental, la que de verdad da razón de ser a los átomos, es la molécula. Una molécula es simplemente dos o más átomos trabajando juntos en una disposición más o menos estable: si añades dos átomos de hidrógeno a uno de oxígeno, tendrás una molécula de agua. Los científicos suelen pensar en moléculas más que en elementos, lo mismo que los escritores suelen pensar en palabras más que en letras. Para crear las cosas, las moléculas son las que cuentan, y, por así decirlo, son muy numerosas. Hay más moléculas de agua en un vaso que vasos de agua en todo el mundo. A nivel del mar y a una temperatura de 0ºC, un centímetro cúbico de aire (es decir un espacio aproximado del tamaño de un terrón de azúcar) contendrá 45.000 millones de millones de moléculas. Y ese es el número por cada centímetro cúbico que ves a tu alrededor. Piensa en cuantos centímetros cúbicos hay en el mundo que se extiende al otro lado de tu ventana, cuantos terrones de azúcar harían falta para llenarlo. Piensa luego en cuantos harían falta para construir un universo. Hay un número inconcebiblemente grande de moléculas.

Larga vida al átomo

Si las moléculas son numerosas, los átomos lo son más. Como dice  Bill Bryson en su libro «Una breve historia de casi todo», son además fantásticamente duraderos. Y como tienen una vida tan larga viajan muchísimo. Cada uno de los átomos que tú posees es casi seguro que ha pasado por varias estrellas y ha formado parte de millones de organismos en el camino que ha recorrido hasta llegar a ser tú. Eres realmente viejo atendiendo a las partículas elementales que te componen. Somos atómicamente tan numerosos y nos reciclamos con tal vigor durante la vida y al morir que, un número significativo de nuestros átomos (más de mil millones de cada uno de nosotros, según se ha postulado) probablemente pertenecieron alguna vez a Shakespeare, mil millones más proceden de Buda, de Gengis Kan, de Beethoven y de cualquier otro personaje histórico en el que puedas pensar (los personajes tienen que ser, al parecer, históricos ya que los átomos tardan unos decenios en redistribuirse del todo. Por mucho que lo desees aún no puedes tener ninguno en común con Elvis Presley o Michael Jackson). Cuando muramos, nuestros átomos se separarán y se irán a buscar nuevos destinos en otros lugares (como parte de una hoja, de otro ser humano o de una gota de rocío). Tú no estarás, sin embargo tus átomos continúan existiendo.
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¿Has estado de cumpleaños recientemente? ¿Te sientes viejo? En el post anterior traté de convencerte de que vives en el futuro y lo que conseguí fue provocar cierta sensación depresiva entre algunos lectores.
Pues si así es tengo buenas noticias para ti, ya puedes dejar de preocuparte. Hay muchas posibilidades de que seas más joven de lo que crees. De hecho, la mayoría de ti es tan joven como cuando eras un niño. No, no deliro. Vamos a ver como puede ser esto así.

Por desgracia, o no, todos envejecemos. Hay personas que lo encajan peor. Youtube.
Estoy seguro de que sabes que tu cuerpo está formado por células, muchas células. Básicamente, y no te ofendas, eres un conjunto de células bien ordenado. De hecho, tus células se organizan tan bien y han conseguido tal grado de especialización que como resultado han formado algo único e irrepetible. Te han formado a ti. Y como adulto que supongo que eres, tienes miles de millones más células que las que tenías en tu cuerpo cuando naciste. Has crecido, y no solo en masa y volumen, también en cantidad de células. Y, como también sabes, las células son seres vivos. De hecho existen infinidad de seres vivos que son unicelulares. Las sencillas y humildes bacterias, o los eucariótidos protozoos, representan la gran mayoría de los organismos que pueblan el planeta. Y son una única célula.
[Nota del autor: si todavía no te he subido la autoestima con lo de único e irrepetible, piensa en la suerte que has tenido de ser el organismo complejo que eres, podrías haber sido un paramecio y en cambio aquí estas, leyendo este post, en la cima de la cadena trófica].

La juventud de las células que te componen

Lo cierto es que las valiosas células que posees, agrupadas además de esa forma tan singular y extraordinaria, no han nacido contigo. Al menos no todas. Vale, de hecho casi ninguna. Tu cuerpo, ahora mismo, tiene células de unos minutos de edad, células de un día, células de un año, y tan sólo una pequeña proporción de células de décadas de edad que se encuentran en ciertas partes de tu cerebro. Y ya. Celularmente hablando, la mayor parte de tu cuerpo es tan joven como cuando eras un bebé1.
Para ser rigurosos, hacer las cuentas de la edad de tus células (y por tanto de tu edad a nivel celular, no lo olvides) es algo más complicado. La tasa de multiplicación celular en tu cuerpo varía de un órgano a otro. En nuestro cerebro, la mayoría de las células no se dividen nunca, aunque muchas de las moléculas que componen esas células pueden cambiar o ser reemplazadas. Algo así como si tienes una casa y un año reformas una habitación, al siguiente redecoras el salón, otro renuevas el tejado... La casa sigue manteniendo su número, es la misma casa, pero ha cambiado, se ha reformado. Es decir, la misma célula va renovando partes y llegará un momento en que habrá tantas partes nuevas en ella que se podría hablar de célula cuasi-nueva, aunque no lo sea. Las células de otros órganos, en cambio, pueden dividirse todos los días, y de hecho lo hacen, aunque si son células «normales» sólo pueden dividirse un cierto número de veces. Una vez  llegan a ese numero dejan de dividirse y cierto tiempo después mueren. A esto se le llama el límite de Hayflick. Para nuestra desgracia hay células que son capaces de esquivar este límite: las células cancerosas pueden dividirse sin parar lo que supone un verdadero problema para los médicos y científicos y, por supuesto, para los pacientes.
Por tanto, en realidad, cada una de nuestras células, órganos y tejidos tienen su propia edad biológica. Si te es más sencillo puedes pensar en la división celular como el tic tac de un reloj. Nuestro cuerpo, en este caso, sería como una tienda de relojes en los que cada uno marca una hora. Si alguien estuviese dentro de la tienda y quisiese saber qué hora es lo tendría realmente difícil ¿Qué reloj marca la hora verdadera? La respuesta sería, todos. Cuando le preguntamos a alguien cuántos años tiene, le estamos preguntando sobre millones de relojes cada uno de ellos en un momento diferente. La mejor respuesta que podría dar es que su cerebro es viejo, su estómago joven, y su esqueleto es adolescente.
Tenga uno la edad que tenga, se puede decir que su cuerpo es muchos años más joven. De hecho, aunque ya no te consideres un adolescente, tienes como la mayoría de la gente, de media, unos 10 años o menos. Sí, es cierto que son cuentas echadas «grosso modo», pero no van muy desencaminadas. Vamos a verlo más claro con un ejemplo. Si, como yo, naciste hace 35 años quizá te interese saber la edad máxima que tienen tus células:
  • Tus células de la corteza cerebral (la conocida como materia gris) están contigo desde hace 35 años. Así es, desde tu nacimiento. Al igual que, por ejemplo,  las de la corteza visual (la parte frontal del cerebro que usas para ver). Esto explica por qué te comportas según tu edad natural y no la de la edad física de tus células.
  • Las células de tu cerebelo son ligeramente más jóvenes que tú, uno o dos años. Pongamos que ya han cumplido 33 años.
  • Tus células musculares intercostales más antiguas tienen alrededor de 15 años.
  • Las de tu hígado viven entre 10 y 18 meses. así que, máximo año y medio de antigüedad.
  • Las células del revestimiento de tu intestino más ancianas tienen alrededor de 5 días.
  • Tus células intestinales que no sean el revestimiento tienen, como mucho, unos 16 años.
  • Las células de tu epidermis tienen una edad máxima aproximada de 14 días.
  • Los glóbulos rojos de tu sangre tienen unos 120 días de vida a lo sumo.
  • Las células más viejas de tus huesos tienen aproximadamente 10 años.
Podríamos seguir así célula tras célula. Y recuerda que estamos hablando de cifras de las células más antiguas. En todos los casos tienes células recién nacidas.

El tiempo que vivas no lo marca la edad de tus células

Llegados a este punto cabría preguntarse ¿Si tan jóvenes son nuestras células como es que envejecemos? ¿Por qué no noto mi cuerpo como el de un chaval de 10 años si es la edad media de mis células? ¿Me has mentido a la cara? Pues bien, parece ser que la principal causa del envejecimiento celular son los daños producidos en el ADN. Cuantas más veces se hayan dividido tus células, más cerca estás del fin de tus días. A medida que las células se dividen para dar lugar a nuevas células, transmiten una cantidad de material genético más reducida debido a la pérdida progresiva de unas estructuras protectoras del ADN denominadas telómeros.  Lo cierto es que la causa última todavía no está muy clara pero lo que si se sabe es que los telómeros son un buen indicador de la esperanza de vida de un organismo. La longitud de los telómeros parece decrecer con la edad de una manera paulatina y constante. Entre otros, la investigadora María Blasco y sus colegas del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han concluido que los telómeros cortos y/o que se acortan rápidamente predicen una muerte más próxima. Es una relación que se da sin excepción. El fin de tus días está marcado por los telómeros. Así que recuerda, eres joven, pero no pierdas de vista tus telómeros.

1excepto por los telómeros, claro.
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Ha comenzado un nuevo año. Pudiera parecer que el siglo XXI acaba de iniciarse pero lo cierto es que estamos ya tan cerca de 2034 como lo estamos del comienzo del año 2000.
Y es que el tiempo transcurre de forma implacable, y años que parecen recientes y cercanos se diluyen apresuradamente en el pasado, y aquellos lejanos años que estaban por llegar (e iban a tardar) se suceden, pareciendo por un instante, que estamos plantando un pie en el futuro. Ya vivimos en 2017. Veamos lo que eso significa.

El tiempo pasa rápido
El tiempo pasa rápido: dramatización.
Si, como yo, tenes 35 años y eres español, naciste en democracia, tu infancia la presidió Felipe González, tu juventud José María Aznar, y Zapatero gobernaba en tus veintitantos. Alguien que hoy tenga 7 años verá a Aznar tan lejos como yo veo a Franco y para ellos la entrada en el euro o el 11-S son tan antiguos como para mi la primera crisis del petróleo. Y para ese mismo niño, la muerte de Franco está tan lejos en el tiempo como para mi los Juicios de Nuremberg.
Mi padre, por su parte, nació en 1953 lo que convierte su nacimiento en más lejano al día de hoy que, por ejemplo, a los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna. Y si me remonto una generación más atrás, 1924, el año en que vio nacer a mi abuelo, está más próximo a la desamortización de Medizábal que a este momento.

Hitler vivió tan cerca en el tiempo de algo sucedido en 1981 como algo sucedido en 1981 tan cerca de 2017.  Si, como Adriana Lima, Roger Federer, Pitbull, Paris Hilton o yo mismo, naciste en 1981, viviste tus primeros días más cerca (o tan cerca) en el tiempo a Hitler como al día de hoy.
Nacimiento de Hitler y de Adriana Lima
Con 36 años se está en la flor de la vida, dicen.
Quizás no seas tan joven como yo y tu caso sea todavía peor. ¿Has nacido antes de 1974? En ese caso has nacido más cerca de la década de 1920 que del día de hoy. Si tienes 39 años has nacido más próximo a la década de 1930 que al 2017. ¿Conoces a alguien de 84 años o más? Su nacimiento está más lejos de la actualidad que la actualidad lo está del siglo XXII. Es posible que estés pensando que esto no va contigo, tú eres más joven, tú ni siquiera llegas a treinta, has nacido ayer. Vale, ¿29 o 24 años? antes de reír, sabed que nacisteis, respectivamente, más cerca de los años 50 y 60 que de hoy en día. Y la lista podría ser interminable. En la siguiente tabla puedes ver acontecimientos históricos que están más próximos a tu nacimiento de lo que tu nacimiento está a 2017.

Edad que cumples
en 2017
Naciste más próximo a esto que al año 2017
10 años Fundación de Google.
15 años Caída del muro de Berlín.
20 años Aprobación de la Constitución española.
25 años Invasión soviética de Checoslovaquia.
30 años Primer satélite artificial puesto en órbita.
35 años Independencia de la India.
40 años Guerra Civil española.
45 años Creación de Mickey Mouse.
50 años Primera Guerra Mundial.
55 años Autorización del sufragio femenino en Prusia.
60 años Guerra de Independencia de Cuba.
65 años Abolición de la esclavitud en Brasil
70 años Edison patenta la bombilla.
75 años Se establece la peseta como moneda en España.
80 años Guerra de Secesión de EEUU.
85 años Inauguración de la primera linea de ferrocarril de España.
90 años Primera emisión de un sello de correos en el mundo.

Incluso cosas que podríamos considerar modernas se quedan anticuadas. El primer vuelo del Concorde está más próximo a la Rusia Zarista que a la de hoy y el primer paso de Neil Armstrong sobre la Luna está más cerca del Imperio Otomano que lo está de hoy en día.
¿Te apetece una Coca-Cola para asimilar todo esto? Pues la primera botella de Coca-Cola se vendió más próxima en el tiempo a la Revolución francesa que a la actualidad.

Revolución francesa y Coca cola
Imperio Otomano y llegada a la Luna
¿Quien dijo que el Imperio Otomano no era moderno?
Cuando nacieron Kirk Douglas u Olivia de Havilland, ambos vivos, habían pasado 95 años desde la muerte de Napoleón. Hoy tienen 100 años por lo que ambos actores están más lejos de su nacimiento, que su nacimiento lo está de Napoleón. Y no hay que irse a famosos centenarios: los, relativamente jóvenes Pelé, Barbra Streisand, Raphael o Robert de Niro nacieron más cerca, por ejemplo, de la unificación alemana que de hoy en día.

Napoleón y Kirk Douglas
¿Recuerdas a Fermín Cacho cruzando la meta y ganando el oro olímpico? Pues los JJOO de Barcelona 92 están más próximos en el tiempo de la llegada del hombre a la Luna de lo que están de la actualidad. Y tras Barcelona ya se han celebrado seis Juegos Olímpicos. Casi la mitad de la población mundial viva hoy no había nacido como para poder haber visto en directo a Fermín Cacho colgándose el oro. Y es que cualquier acontecimiento anterior a 1994 está mas cerca de la llegada del hombre a la Luna que a hoy. Si eres aficionado al cine, te gustará saber que estas películas se estrenaron más cerca en el tiempo de la llegada del hombre a la Luna que de hoy:
  • El silencio de los corderos
  • Aladdin
  • Reservoir Dogs
  • Batman returns
  • Solo en casa.
  • Pesadilla antes de navidad.
  • La lista de Schindler.
  • Sister Act.
  • El guardaespaldas.
Y estas se estrenaron más próximas a la caída del muro de Berlín que a 2017:
  • The Ring.
  • El señor de los anillos: las dos torres.
  • Los lunes al sol.
  • Gangs of New York.
  • Harry Potter y la cámara secreta.
  • Atrápame si puedes.
  • Ice Age: La edad de hielo.
  • El caso Bourne.
  • Star Wars Episodio II: El ataque de los clones.
«El resplandor» está más próxima a la Segunda Guerra Mundial que al recién estrenado año 2017. «Star Wars» se proyectaba en los cines más cerca en el tiempo a la Guerra civil española que a 2017 y «El Padrino» lo está más de la década de 1920 que de hoy.
Crack del 29 y El Padrino
La serie «Cuéntame» narra las las vivencias de la familia Alcántara y su primera temporada comenzó a emitirse en 2001. La serie abarca el periodo 1968-1985. Si hoy comenzase a emitirse una serie similar abarcaría el periodo 1984-2001. En lugar de episodios sobre la llegada a la Luna, la muerte de Franco, la transición o Naranjito los veríamos sobre la caída del muro de Berlín, la Expo de Sevilla, los comienzos de internet o el 11-S. Y ya puestos a hablar de series de televisión, he visto cada capítulo de «Friends» tantas veces que me conozco los diálogos de memoria. Fue una de las series de cabecera de mis tiempos algo más jóvenes. La serie comenzó a emitirse en 1994, lo que quiere decir que su primera temporada (y la segunda y la tercera) está más cerca de los días de Franco gobernando España que del día de hoy. Y siguiendo con iconos televisivos de mi infancia y juventud: el primer anime de «Dragon Ball» está más próximo en el tiempo a Stalin de lo que ese primer anime está ya de la actualidad. Incluso la, otra vez de moda, «Pokémon» está más próxima a la España preconstitucional que a la actual. Y es que la lista no tendría fin. La nueva película de «Blade Runner» transcurre en el año 2049, año más cercano a 2017 que 2017 a 1982, año del estreno de la película original. Y, por último, una de mis películas favoritas de la infancia, «Regreso al futuro II», transcurría en 1985 y la fecha a la que viajan en un futuro, en aquel momento lejano, es el 21 de octubre de 2015. Desde hace más de un año, el pasado. ¡Feliz 2017! Y un saludo para Adriana Lima.

La idea original para esta entrada proviene del genial y más que recomendable waitbutwhy. En serio, ya estás visitándolo.

No pierdas nunca tu capacidad para asombrarte. Artículos breves sobre historia, ciencia, lugares, deporte, curiosidades...
Mientras viajaba a través de los territorios soviéticos, el fotógrafo Danila Tkachenko esperaba días o semanas por la cantidad de nieve adecuada para la fotografía. Todo para captar la perfecta visión de antiguos vestigios de la era soviética como instalaciones aeroespaciales, vehículos militares olvidados o vetustos edificios abandonados. En palabras de Danila: «La envoltura blanca crea una atmósfera especial en las fotografías, una especie de luz muy difusa». Las siguientes imágenes pertenecen a su su obra llamada «Áreas restringidas».

1. Un avión anfibio

Avión anfibio en la nieve

Un Bartini Beriev VVA-14, el avión anfibio de despegue vertical desarrollado por la Unión Soviética durante la década de 1970 para la guerra antisubmarina. Esta aeronave fue diseñada para ser capaz de despegar desde el agua y volar largas distancias a gran velocidad. Podía realizar vuelos a gran altura, pero combinando esta capacidad con la de vuelo a ras de la superficie del mar, utilizando el llamado «efecto suelo», al igual que los Ekranoplanos. Sólo se construyeron dos unidades y la única de las naves que queda es la VVA-14,  N19172 que se encuentra, muy deteriorada, en el Museo de la Fuerza Aérea de Rusia en Monino desde 1987.

2. Un puerto espacial inconcluso

Puerto espacial en la nieve

Huella de la vertiginosa carrera espacial, un puerto espacial nunca terminado en Kazajstán, cerca del cosmódromo de Baikonur, de donde Yuri Gagarin partió en el primer vuelo espacial tripulado en 1961, se erige abandonado a la espera de una segunda oportunidad. Más abandonos cosmonáuticos.


3. Un salón de congresos

Salón de Congresos en la nieve

La antigua sala de congresos soviéticos del partido comunista construida en la cima del monte Buzludzha, Bulgaria. El edificio se construyó en 1981 en honor al «Congreso Buzludzha» celebrado en este mismo lugar en 1891 por Dimitar Blagoev y su partido socialdemócrata búlgaro. Tras la caída del gobierno socialista de Todor Zhivkov, los cambios políticos en Bulgaria desde noviembre de 1989 el monumento fue abandonado y sufrió un deterioro progresivo ante la falta de conservación por parte del Estado Búlgaro, apenas veinte años después de su inauguración.


4. El sumbarino diesel más grande del mundo

Submarino en la nieve

El Museo tecnológico de AvtoVAZ en Tolyatti, Rusia guarda el submarino diesel más grande del mundo, el B-307. Con una longitud de 91 metros, una altura aproximada de un edificio de cinco pisos y 2.000 toneladas de peso, las 18 unidades construidas en los astilleros de Gorky desde 1979 se convirtieron en las unidades submarinas convencionales más colosales bajo el mar. De los 18 fabricados la marina rusa mantiene uno activo y tres en museos, el resto han sido desmantelados.


5. Un observatorio

Observatorio en la nieve

En las montañas, cerca de Almaty, Kazajstán, se alza un observatorio de la era soviética. Considerado un día un lugar privilegiado para la observación celestial, yace ahora abandonado. Al llegar a estos lugares, Tkachenko dice que siempre se siempre se siente «algo asustado», o al menos no muy cómodo, aunque al mismo tiempo le invada la curiosidad.«Es como si de repente me encontrase en otro planeta observando los restos de alguna antigua civilización extinta».


6. Antenas troposféricas

Antenas troposféricas en la nieve

En los años 50 se descubrió, sobre la base de la tecnología radar, que la parte alta de la troposfera, allá donde esta se separa de la estratosfera y que se denomina tropopausa, podía ser usada para hacer rebotar ondas electromagnéticas en ella y por tanto podía ser usada para salvar la curvatura de la tierra estableciendo comunicaciones entre dos puntos, aunque estos se encontrasen fuera del alcance visual directo. El norte de la URSS se llenó entonces de decenas de antenas troposféricas como las de la imagen, un tipo de tecnología que, con los satélites se ha vuelto obsoleta. Más información.


7. Los restos de un naufragio en el Volga

Naufragio en la nieve

El barco turístico «Bulgaria», zarpó en julio de 2011, con 201 personas a bordo, de la ciudad de Bolgar con rumbo a la capital tártara de Kazán, en lo que debería haber sido un placentero viaje por el Volga. A medio viaje naufragó en medio de una tormenta. Murieron 122 personas siendo la hipótesis principal del desastre que el hundimiento se debió al deplorable estado técnico de la embarcación, construida en 1955. Un mes después de la tragedia, el barco fue reflotado y remolcado hasta un dique de la localidad de Kuibishevski Zatón, donde permanece abandonado.


8. Una antena para comunicaciones por satélite

Antena espacial en la nieve

Una gran antena se erige dentro del complejo para la comunicación interplanetaria. Bajo ella un centro de mando subterráneo de dos pisos. La tarea principal de este centro de comunicación era el monitoreo y control de una serie de vehículos espaciales del pionero programa espacial soviético. Entre ellos, el del primer satélite del mundo, el del primer vuelo espacial tripulado, el vuelo de la primera mujer cosmonauta, la primera caminata espacial y la primera transmisión de una imagen en color utilizando satélites artificiales.
Todos los equipos e infraestructuras dentro del complejo, así como los archivos han quedado abandonados. El bunker subterráneo cuenta con una sala de control, así como trasteros y cuartos de estar. Todavía puede verse ropa colgada de las perchas y viejos electrodomésticos polvorientos dando la impresión de que en cualquier momento volverán los técnicos y militares para seguir operando la máquinaria. Más información e imágenes.

No pierdas nunca tu capacidad para asombrarte. Artículos breves sobre historia, ciencia, lugares, deporte, curiosidades...
South Bronx, Nueva York, 1980
South Bronx, Nueva York, 1980.
Si hubieses aterrizado en alguno de los aeropuertos de la ciudad de Nueva York en junio de 1975, la ilusión de poner un pie en la Gran Manzana pronto se habría transformado en desasosiego. Y así habría sido porque nada más bajar del avión habrías sido recibido con, posiblemente, el folleto más extraño e inquietante entregado como bienvenida al llegar a una gran ciudad. Un panfleto en cuya portada destacaba el dibujo de una gran calavera con capucha con el título de «Bienvenidos a la Ciudad del Miedo», que advertía a los recién llegados que «hasta que las cosas cambien, si puede, manténgase alejado de Nueva York». Se trataba de una especie de guía de supervivencia para los visitantes de la Ciudad de Nueva York en cuyo interior había una lista de nueve «directrices» que instruían al visitante para ayudarle a poder salir de la ciudad con vida, y con sus pertenencias intactas.

Las directrices pintaban una visión de pesadilla de Nueva York, comparándola con Beirut, que por aquel entonces ocupaba buena parte de los informativos norteamericanos al ser el epicentro de la devastadora e incipiente guerra del Líbano. Se aconsejaba a los visitantes que no se alejasen del centro de Manhattan, no usasen el metro bajo ninguna circunstancia, y no se paseasen fuera de lugares concurridos después de las seis de la tarde.

Fear City
Cualquier turista estaría desconcertado, si no horrorizado, ante tan inquietante recibimiento. Si bien, quizá el folleto exageraba los problemas de la ciudad, tampoco lo hacía demasiado. El Nueva York de los años 70 era un lugar peligroso, caótico, desordenado, tomado por los delincuentes y, económicamente, al borde del abismo.
Incluso podrían haberse sobrecogido todavía más de saber que aquellos hombres en ropa informal que les entregaban esos extraños panfletos  —con unos fúnebres bordes negros y una calavera en su interior mirándoles de reojo, sonriendo y deseándoles  «buena suerte»— eran, en realidad, miembros de la policía de Nueva York. La Gran Manzana atravesaba uno de sus peores momentos de su historia reciente.
Fear City«Una nuevo descenso en la irresponsabilidad», se quejó Abe Beame, el asediado alcalde de Nueva York en aquel momento. Beame, que envió a los abogados de la ciudad a los tribunales para tratar de prohibir la distribución del folleto tuvo que ver como como estos permitieron la difusión de aquellos folletos en virtud de la libertad de opinión que recoge la constitución de Estados Unidos. De fondo estaba el pánico por perder el turismo, una de las pocas industrias que quedan en la ciudad, y que todavía atraía a 10 millones de visitantes al año.

La crisis fiscal del Nueva York de mediados de la década de 1970 es sin duda uno de los momentos más extraños en la historia de la ciudad y de los Estados Unidos. Fue un momento en que la desintegración de la  mayor ciudad de la nación más poderosa de la Tierra parecía totalmente posible. La causa de tan inquietante situación provenía de los masivos recortes presupuestarios impuestos a la ciudad. Las arcas del ayuntamiento estaban vacías y la sombra de la bancarrota sobre una ciudad en ruina —al estilo de la Detroit de hoy en día— estaba cada vez más cerca. Lo cierto es que la Gran Manzana estuvo a punto de quebrar aquel año de 1975 con 14.000 millones de dólares en deuda y un déficit de alrededor de 2.200 millones de dólares, y solo obtuvo un mínimo respiro cuando el Congreso y el presidente de entonces, Gerald Ford, aprobó 2.300 millones de dólares en préstamos a corto plazo y la reestructuración de la deuda. La ciudad se salvó del colapso en el tiempo de descuento.

Según se recogió en los medios del momento, se imprimieron más de un millón de folletos «Fear City» para su distribución, con un millón más con orden de imprimir en caso de agotarlos. A este folleto se le sumaron otros, igualmente alarmistas, dirigidos a los residentes de Nueva York con los ilustrativos títulos de «Si usted no ha sido atracado aún» y «Cuando le suceda ...». Todos fueron producidos y distribuidos por el llamado Consejo de Seguridad Pública, que agrupa a 28 sindicatos de «los servicios uniformados», que representa a unos 80.000 policías y funcionarios de prisiones, además de los bomberos de la ciudad, también enfurecidos por planes para despedir a miles de sus miembros.

Residentes de South Bronx 1977
Residentes de South Bronx , barrio de clase media-alta hasta la década de los 60, juegan
a las cartas en un bajo abandonado, 1977.
Muchas de las advertencias en el panfleto de la ciudad del miedo eran, por supuesto, exageraciones ridículas o mentiras completas. Las calles del centro de Manhattan no estaban casi vacías  después de las seis de la tarde, y eran perfectamente seguras para caminar. La ciudad no tenía que cerrar la mitad posterior de cada tren del metro por la tarde para juntar a los pasajeros y que pudieran estar mejor protegidos, como afirmaba e panfleto. Todavía había muchos barrios seguros y protegidos fuera de Manhattan, y no había ni una «espectacular» oleada de robos ni constantes incendios en hoteles.

Metro de Nueva York 1980
Dos agentes patrullan el metro, donde la criminalidad se había disparado en los 60 y 70.
Harlem coche abandonado en Nueva York
Un coche abandonado en Harlem da una idea del precario estado de la ciudad en el verano de 1975,
Sin embargo, con los números en la mano, la aterradora realidad de la ciudad parecía dar la razón a los autores del catastrófico folleto. La delincuencia y los crímenes violentos se habían incrementado rápidamente durante los años precedentes. El número de asesinatos en la ciudad se había más que duplicado en la década anterior, de 681 en 1965 a 1.690 en 1975 (a modo de comparación, en 2014, en España hubo 324 homicidios intencionados). Los robos de coches y asaltos también se habían más que duplicado en el mismo período, las violaciones se habían triplicado, mientras que los robos habían aumentado un asombroso 1000%.
Había una sensación generalizada de que el orden social se estaba viniendo abajo. La mayoría de los trenes del metro estaban sucios, cubiertos de graffitis por dentro y por fuera y llenos de carteles que recordaban a sus usuarios que no perdiesen de vista sus pertenencias. Incluso se instalaron espejos en las paradas para ver quien se hallaba al doblar la esquina del pasillo. Existía la idea de que podía pasar cualquier cosa, en cualquier lugar, en cualquier momento.

Times Square. Primavera de 1975
Times Square. Primavera de 1975.

Las calles estaban sucias, el vandalismo y los cines X se encontraban en su apogeo y el patrimonio de la ciudad se estaba perdiendo, con antiguos edificios dignos de conservar que eran sustituidos por modernas moles de cemento para albergar oficinas. De hecho a las principales infraestructuras de la ciudad se les permitió deteriorarse hasta limites jamás vistos: los puentes del East River se oxidaron hasta casi quedar inservibles. Grandes edificios públicos como la Grand Central Terminal presentaba un aspecto destartalado desde que un juez había anulado la ley de conservación del símbolo de la ciudad. Beame encontró fondos para salvar Grand Central Terminal pero la ciudad se estaba muriendo poco a poco.

Revista Time, 1975Nueva York, como suele pasar, se había ido a la ruina de la forma mas común: casi sin darse cuenta al principio y de forma descontrolada a renglón seguido. Los gobernantes de la ciudad no eran más corruptos que en otros momentos de su historia pero los diez años anteriores se había embarcado en una desastrosa política financiera basando su funcionamiento en deuda a corto plazo. Y la jugada había salido muy mal. La financiación de la ciudad había llegado a ser tan descuidada y azarosa que ni siquiera mantenía un conjunto oficial de libros contables. A principios de 1975, la ciudad de Nueva York debía la exorbitante cifra de 5000 millones de dólares en deuda a corto plazo.

Para ser justos, Nueva York pagaba mucho más de lo que recibía en impuestos estatales y federales. También era la ciudad que más recursos económicos gastaba en apoyo a los ciudadanos de pocos recursos, y lo hacía en una cantidad mucho mayor que cualquier otra ciudad importante de Estados Unidos —y ninguna ciudad tenía un número de beneficiarios de asistencia social ni parecido al de NuevaYork: más de un millón en 1975. En los años transcurridos desde la segunda guerra mundial, la ciudad había sido un foco de atracción para personas que buscaban un empleo (Nueva York siempre lo había sido, pero en las últimas décadas se había disparado) pero gran cantidad de ellas habían visto frustradas sus esperanzas. No encontraron puestos de trabajo y su lugar lo llenaron la heroína y las armas de fuego. La ciudad había perdido un millón de empleos desde 1945, y la mitad de todos ellos desde 1969.

South Manhattan, verano de 1975
South Manhattan, verano de 1975.
La ciudad ya no podía servir como asilo y cajero automático para la nación y volvió su mirada a Washington en busca de ayuda, pidiendo al gobierno federal que respaldase sus bonos. Mientras, trataría de poner su casa, fiscalmente hablando, en orden, a través de recortes presupuestarios brutales y reformas draconianas.

En mayo de 1975, el Alcalde Beame había anunciado severas reducciones en los salarios, en las pensiones y en las condiciones de trabajo, más el despido de 51.768 trabajadores de la ciudad —más de una sexta parte de sus empleados— anunciando que estos recortes podrían evitarse si todos los trabajadores de la ciudad estuvieran de acuerdo en trabajar cuatro días a la semana, por un salario acorde pero los sindicatos no aceptaron; sus miembros se habían llevado el peso del caos social en los últimos diez años y no estaban dispuestos a sacrificar más.
El 30 de junio de 1975 la ciudad despidió a una cantidad inicial de 15.000 trabajadores, incluyendo miles de policías y 1.600 bomberos —el 20% de toda la fuerza de la ciudad. Para septiembre, 45.000 trabajadores habían sido despedidos— y los sindicatos reaccionaron con rabia. A las protestas y huelgas salvajes siguieron otras acciones como la del folleto de «la ciudad del miedo».

Disturbios de los trabajadores públicos en 1975.
Disturbios de los trabajadores públicos en 1975.
La débil situación de Nueva York preocupaba en EEUU pero también fuera. El canciller alemán Helmut Schmidt advirtió a Ford de que la caída de Nueva York haría que el dólar «pasase a valer una mierda» y no titubeó para anunciar públicamente que el incumplimiento de Nueva York tendría «un efecto dominó, golpeando a otros centros financieros globales como Zurich y Frankfurt». En una cumbre en Francia un tiempo después, el presidente francés Giscard d'Estaing se unió a Schmidt al insistir en que la quiebra de Nueva York «sería vista como la quiebra de los Estados Unidos».

En casa, la opinión pública parecía cambiar. Las encuestas mostraban que casi el 70% de los estadounidenses apoyaban algún tipo de ayuda para Nueva York, siempre y cuando la ciudad equilibrase su presupuesto y los contribuyentes de fuera de Nueva York no tuvieran que pagar la factura. A finales de noviembre de 1975, Ford instó al Congreso a aprobar una ley para inyectar 2300 millones de dólares al año durante los tres años siguientes a Nueva York en préstamos directos. La ley se aprobó rápidamente. La línea de crédito federal fue vital para restaurar la confianza financiera en la ciudad de Nueva York. La ciudad no iría a la quiebra, pero los años de austeridad y recortes solo acaban de empezar. Los salarios de los funcionarios neoyorquinos, los que mantuvieron sus puestos de trabajo, nunca se recuperaron, y en general, perdieron buena parte de su poder adquisitivo, en un momento en el que la inflación alcanzó el 18%.

Disturbios e incendios en 1977.
 En el Bronx, tras el apagón de 1977, se produjeron más de 400 incendios. 
Durante esos años y los siguientes la ciudad fue convincente en sus contradicciones: un lugar vibrante y muy barato para vivir, que atrajo a los jóvenes con talento en masa. También se deshacía por las costuras. Ante la importante caída del precio de las casas y el temor de perder el valor de sus inmuebles, muchos propietarios contrataron a pirómanos que quemasen sus viviendas y así cobrar el seguro. Según estadísticas oficiales, el 40% de las propiedades de la zona de South Bronx fueron pasto de las llamas. En ocasiones bloques enteros de pisos. Era difícil que las cosas empeoraran. Así que empezaron a mejorar.

El resurgir de la mano de un logo

Con la idea de cambiar la mala imagen de la ciudad y promocionar el turismo en el estado de Nueva York, el asistente del comisionado de comercio, William S. Doyle, encargó una campaña de publicidad a la agencia Wells, Rich, Greene Inc. El responsable de la campaña publicitaria, Charlie Moss, quería difundir un sentimiento de ilusión y orgullo a los habitantes de la ciudad y a los potenciales visitantes transmitiendo que lo mejor de Nueva York estaba por llegar.

La campaña se iba a basar en la frase  «I Love New York» acompañada por una serie de anuncios publicitarios que buscaban promocionar por un lado la cultura y diversión en la gran manzana reflejada en los espectáculos de Brodway y por otro lado las zonas para disfrutar del aire libre y la naturaleza en todo el estado.
Logo I love New York
Pero a la campaña le hacía falta lo más importante: un logo. El encargado de hacerlo fue el diseñador gráfico e ilustrador Milton Glaser que, mientras viajaba en un uno de los famosos yellow cab pensó en una especie de jeroglífico sustituyendo la palabra «love» por un corazón rojo y utilizando solo las iniciales NY en lugar del nombre completo. Así nació el logo más famoso de todos los tiempos, el comienzo del resurgir de una ciudad.
Y lo que fue una campaña pensada para todo un estado y de una duración de dos o tres meses, se convirtió en el símbolo de una ciudad que perdura hasta el día de hoy. Y quien piense que Milton Glaser se hizo rico con esta campaña, se equivoca. Hizo el trabajo por los gastos y cedió el diseño del logo de manera desinteresada al estado de Nueva York, a día de hoy, el beneficiario de todos los derechos.

South Manhattan, principios de la década de 1980
South Manhattan, principios de la década de 1980.
Y, por supuesto la gestión de los fondos tuvo que mejorar. Hoy en día, la ciudad de Nueva York es un lugar muy diferente de lo que era hace 40 años: más limpia, más brillante, más segura, más ordenada y más rica. De acuerdo con el censo de los EEUU, su población es de cerca de de 8,5 millones de personas (máximo en su historia). Y barrios de clase baja y altas tasas de criminalidad, como Crown Heights, o Bedford-Stuyvesant en Brooklyn, están aburguesándose de forma acelerada, algo que hubiera parecido inimaginable en los días de «Ciudad del miedo».
El crimen aquí ha ido disminuyendo de manera exponencial durante más de 20 años, haciendo de Nueva York una de las ciudades más seguras de Norteamérica. En 2014, según The New York Times, los homicidios cayeron a 328, la cifra más baja desde 1963, cuando el Departamento de Policía comenzó a recopilar estadísticas fiables. Esta nueva «Ciudad Segura» se refleja en un aumento enorme en el turismo: más de 56 millones de visitantes a la ciudad en 2014, cinco veces más que en 1975. En febrero de 2015 la ciudad estableció un récord de 12 días consecutivos sin un asesinato, y el crimen sigue bajando. Para bien o para mal, los malos tiempos de Nueva York no van a volver y, sin embargo, el miedo a retornar a ellos parece persistir en la mente de muchos neoyorquinos de cierta edad.

Fuentes: The Guardian. Imágenes: National Archives and Records Administration.