¿Bud Spencer y Thomas A. Edison fueron coetáneos? ¿Lo fueron Pelé y Tesla? ¿EEUU tiene la edad de cuatro presidentes? Sobre la linea horizontal de la historia podemos trazar una «línea vertical» y ver a quiénes une. Seguro que nos llevamos alguna sorpresa. Claro está que nadie duda con Nelson Mandela y Cleopatra pero ¿qué pasa cuando las fechas se aprietan más? ¿Quién es anterior, Toro Sentado o Beethoven?¿Samuel Morse o Sigmund Freud? ¿Convivieron en el tiempo estas parejas? Con la idea de dar un poco de luz a esto echemos un vistazo al siguiente gráfico,
Hace muy poco tiempo que el controvertido Donald Trump, juró su cargo como presidente de los EEUU. Cuando Trump nació (1946), el presidente Herbert Hoover (1874-1964) estaba vivo. Cuando Hoover nació, el presidente Andrew Johnson (1808-1875) aún seguía vivo. Cuando nació el presidente Johnson, el presidente John Adams (1735-1826) vivía todavía. Y así, con solo cuatro saltos presidenciales hemos conectado el día de hoy con los Padres Fundadores de EEUU —John Adams fue vicepresidente con Washington y segundo presidente de los EEUU. ¿Quién lo hubiera dicho? EEUU tiene la edad de cuatro vidas de sus presidentes (y sobran años). Y, sorprendentemente, si sustituyes a Trump por el joven Obama las cuentas también salen.

Probablemente Hoover no supiera de la existencia de Trump. Aunque era ya un joven de dieciocho años a su muerte, seguramente no era alguien que pudiera llamar la atención de un ex presidente en sus últimos días. Sin embargo es curioso pensar como las vidas de los presidentes se superponen, resultando a veces, coetáneos inesperados. Rutherford B. Hayes (sucesor de Ulysses S. Grant) estaba vivo al mismo tiempo que John Adams y al mismo tiempo que Dwight Eisenhower. Es bastante notable teniendo en cuenta que sus presidencias distan más de 150 años.
La curiosidad acerca de cómo (y cuánto) se superponen los presidentes americanos o los reyes españoles (que veremos más adelante) da pie a dar un paso más y extrapolarlo a otras personas que han coexistido y de las que podría esperarse que no lo hubiesen hecho. Charlie Chaplin y 50 Cent, por ejemplo, o Linus Pauling y Justin Bieber. Y Herbert Hoover y un joven Donald Trump.

Conviviendo en la historia

Supongamos que visualizamos el paso del tiempo, de forma gráfica, como una «línea horizontal». Sobre esa línea podemos trazar una «línea vertical» en un momento dado de la historia y ver a qué personas une, quiénes compartieron tiempo. Seguro que nos llevamos alguna sorpresa. Es lo que vamos a hacer, pero antes, para ir calentando motores, te propongo un juego. ¿Cuáles de las siguientes parejas de personas famosas coexistieron en el tiempo?
  • Stan Lee y Pancho Villa.
  • Elvis y Eminem.
  • Van Gogh y Picasso.
  • Ana Frank y Dani Trejo.
  • Pelé y Nicola Tesla.
  • Kirk Douglas y Alexander Graham Bell.
  • Bud Spencer y Thomas Alva Edison.
¿Has elegido ya tus parejas? ¿No te lo quieres pensar un poco más? Bien, vale, de acuerdo, no insisto más porque quizá ya te has dado cuenta de que lo he preguntado con cierta mala intención. Lo cierto es que todas estas parejas de famosos, aunque intuitivamente no lo parezca, coincidieron en el tiempo en algún momento de sus vidas.
Y es que no siempre es fácil saber si dos personajes históricos han sido coetáneos. Claro está que nadie duda con Nelson Mandela y Cleopatra pero ¿qué pasa cuando las fechas se aprietan más? ¿Quién es anterior, Toro Sentado o Beethoven?¿Samuel Morse o Sigmund Freud? ¿Convivieron en el tiempo estas parejas? Con la idea de dar un poco de luz sobre esto y poder advertirlo de una forma más visual me he sacado de la manga el siguiente gráfico, agrupando a estos super-famosos de la historia en nueve grandes categorías.

Poniendo cada momento histórico en perspectiva

Lo cierto es que este ejercicio ayuda a dar una perspectiva a un momento histórico dado. Por ejemplo, en 1776 George Washington, al frente de sus tropas, entraba triunfante en Nueva York, para pocos meses después firmar la declaración de independencia de EEUU, justo a la vez que James Watt inventaba en Escocia su máquina de vapor adaptada para su uso industrial, a la vez que Wolfgang Amadeus Mozart componía buena parte de sus conciertos para piano y orquesta, a la vez que Adam Smith publicaba «La riqueza de las naciones», a la vez que el rey Carlos III creaba el Virreinato del Río de la Plata y a la vez que fallecía el filósofo escocés David Hume.
«Frankenstein» de Mary Shelley se publicaba en 1818, a la vez que Faraday comenzaba a conformar las bases de la tecnología electromagnética moderna, a la vez que se publicaban las obras póstumas de Jane Austen «La abadía de Northanger» y «Persuasión» y nacía Emily Brontë, a la vez que Simón Bolivar estaba cerca de convertirse en el primer Presidente de la Gran Colombia y al tiempo que Goya comenzaba a trabajar en sus «pinturas negras».
El código Morse nacía en 1830 al tempo que Chopin empezaba a componer sus «Nocturnos» a la vez que Faraday y Henry descubrían la inducción electromagnética y a la vez que Charles Lyell publicaba sus «Principios de geología».
Edison presentaba su bombilla incandescente de filamento de carbono en 1880 a la vez que Johannes Brahms componía su «Danza húngara», a la vez que Rosalía de Castro publicaba «Follas Novas», a la vez que Paul Cézanne terminaba «Flor de otoño»,  al tiempo que Jacques y Pierre Curie descubrían la piezoelectricidad y a la vez que Gaudí trabajaba en sus primeros proyectos tras licenciarse en la universidad.
Y es que 1880 fue un año excepcional por la cantidad de grandes personajes históricos que vivieron en él. Charles Darwin, Albet Einstein, Wiston Churchill, Toro Sentado, Stalin, Van Gogh, Marx y Nicola Tesla, Cézanne, Eiffel o Renoir, entre otros muchos megafamosos de la historia, compartieron aquel año.

Por cierto, uno de los muchos análisis que se pueden hacer a partir de observar el gráfico es la injusta diferencia en la longitud de las barras, o lo que es lo mismo, el tiempo de vida de los personajes históricos que se muestran. Isabel II y Marilyn Monroe nacieron con un mes de diferencia. La primera sigue siendo el jefe de estado de dieciséis estados soberanos, la segunda lleva cincuenta y cinco años muerta. Mozart murió a la edad en que yo estoy escribiendo este post, odiosa comparación que me hace sentir un auténtico fracasado, para qué os voy a engañar.
Otros, además de haber pasado a la historia, han disfrutado de una larga vida. En 1802 nació Víctor Hugo, seis años después nació Espronceda. Espronceda murió y cinco años después nació Jesse James. Jesse James murió y Víctor Hugo todavía seguía vivo.

El tiempo disponible para perdurar en la historia

Todos los personajes históricos que hemos visto dejaron su legado, por eso son tan conocidos, pero no todos tuvieron el mismo tiempo para hacerlo. Incluso entre «colegas de profesión» el tiempo dispuesto para dejar su sello en la historia es caprichosamente variable. Häendel vivió tanto como Mozart y Chopin juntos. Kirk Douglas supera ampliamente a Marilyn Monroe, James Dean y Bruce Lee uno detrás de otro. Sumando los años de vida de Jane Austen a los de Edgar Alan Poe no suman lo que vivió Victor Hugo. Por suerte para nosotros  el poeta, novelista y dramaturgo francés duró lo suficiente coma para publicar «Los miserables» a los sesenta años. Quién sabe qué nos habría dejado Mozart si hubiese vivido más allá de los treinta y cinco.

Relevos en la historia

Algo parecido a lo que comenzamos haciendo con los presidentes de Estados Unidos se puede trasladar a la monarquía española. Durante siglos la gran mayoría de casas reales de Europa practicaron una peligrosa endogamia en un intento de mantener puro su linaje. Los matrimonios de primos con primos culminaron con el nacimiento de Carlos II de la casa de los Habsburgo. Carlos tenía serias discapacidades físicas y emocionales. Se mostró, en gran medida, como un rey incompetente pero fue su incapacidad para tener hijos lo que marcó el final de su linaje real. Tras la muerte de Carlos II sin descendencia el último año del siglo XVII, la titularidad de la Corona de España pasó a su sobrino-nieto, Philippe d'Anjou, siendo el primer miembro de la Casa de Borbón en España.
En este caso, a contrario que el de los presidentes americanos, sí que los reyes conocían la existencia de los futuros miembros de la casa real, no obstante eran familia. De forma análoga a los presidentes estadounidenses, los últimos más de 300 años de historia española se «enganchan» con las vidas de seis reyes.


Al igual que acabamos de hacer con algunos monarcas españoles, podemos ir enlazando personajes históricos de los últimos 300 años viendo como en cierta forma se han ido sucediendo. Hay multitud de combinaciones que se pueden hacer. A mi me han salido estas:

Artistas de hoy y de ayer: de Bach a Rihanna

Cuando Rihanna nació (1988), Salvador Dalí (1904-1989) seguía vivo. Cuando Dalí nació, el escritor Julio Verne (1828-1905) aún estaba vivo. Cuando nació Julio Verne, el pintor Francisco de Goya (1746-1828) vivía todavía. Cuando nació Francisco de Goya, Johann Sebastian Bach (1685-1750) aún vivía. Cinco vidas de cinco artistas que recorren los últimos 330 años.

La ciencia avanza: de Celsius a Hawkings

Podríamos decir que Anders Celsius (1701-1744), Charles de Coulomb (1736-1806), Michael Faraday (1791-1867), Nicola Tesla (1856-1943) y Stephen Hawking (1942-) de algún modo, se han ido dando el relevo en la historia de la ciencia.

Bonus histórico-temporal:

  • Cuando Isabel II de Inglaterra fue coronada, Winston Churchill (nacido en 1874) era el Primer Ministro. En 2016 continuaba siendo reina con un Primer Ministro, David Cameron, nacido en 1966, lo que significa que ambos Primeros Ministros de la reina nacieron con 92 años de diferencia. También vale para Theresa May pero no queda tan espectacular porque la diferencia es de solo 82 años. 
  • Hitler, Stalin, Freud, Tito y Trotsky vivieron en Viena, todos, a la vez, en 1913. Lo que significa que todos podrían haber coincidido en un bar y poder habernos permitido comenzar un buen chiste con rigurosidad histórica.
  • Un joven viajero del tiempo que aterrizase en el siglo V a.C. y se quedase lo suficiente, podría haber convivido con Zaratustra, Confucio, Lao Tse, Buda y Socrates en el transcurso de setenta años. Pasemos por alto que, aunque cercanos en el tiempo, los separaban miles de kilómetros. Si hemos supuesto que tienes una nave que viaja en el tiempo, creo que lo de la distancia es salvable.
  • Neil Armstrong tenía 17 años cuando Orville Wright murió, lo que da una idea del vertiginoso avance de la aeronáutica en un muy breve periodo de tiempo.

Este post es el segundo (de una serie de tres) inspirado en una idea original del imperdible Wait but why. Yo sigo recomendándolo, a ver si ahora te suscribes. Por cierto, si te ha gustado, este hilo de Reddit te parecerá muy interesante.
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