¿Qué nombre le pongo a mi bebé? Poner nombre a tu hijo o hija no es fácil. Repasemos algunas de las opciones de nombres que se nos presentan y los pros y contras de cada una.
Estoy en una edad en la que perfectamente podría ser ya padre. De hecho, buena parte de la gente de mi misma edad que me rodea tiene ya hijos: Emma, Luca, Iria o Laia llegaron hace no mucho a nuestras vidas para quedarse.
Me pongo en el lugar de sus padres y me imagino que la elección de un nombre para tu hijo o hija no es un proceso sencillo. Horas de pensar, de buscar, de descartar, de tiras y aflojas, de «pues me encanta Alba... pero no, que rima con calva» de «¡veto!», hasta dar con el nombre indicado. Ese al que nuestro hijo o hija estaba predestinado, ese que una vez asignado ya no tiene vuelta atrás. Sin duda, hay que elegir bien.

Si eres fan de esta serie sabes cómo se llama su mujer. [Youtube. 2:53]

Si vas a ser papá o mamá, o por cualquier otro motivo, te interesa saber los nombres que ponen los padres de España a sus hijos, el INE nos proporciona una útil herramienta para conocer los nombres de los nacidos en nuestro país. Nos facilita los datos por décadas desde 1930 y, como es lógico, la 2010-2019 está incompleta, solo recoge datos hasta 2015. No olvides esto cuando veas las gráficas más abajo.
Y algo a tener en cuenta: la menor tasa de natalidad de las últimas décadas y el mucho mayor abanico de nombres existente hace que, en casi todos los casos, los nombres de larga trayectoria decaigan en décadas recientes.

Ahora sí. Vamos allá, padres ¿Qué nombre le pongo a mi hijo? Repasemos algunas de las opciones que se nos presentan y los pros y contras de cada una.

I. Los raros de narices: Mihaela, Agamenón, Neferet, Dorimedontes, Habacuc...

Pros: eres valiente y nadie lo va a cuestionar. Además, si el niño o niña es un fuera de serie, este nombre lo convertirá directamente en memorable. Estoy seguro de que al pequeño Agamenón lo conocerá todo el colegio.
Contras: tu hijo va a tener que repetir su nombre cada vez que lo tenga que dar por teléfono y la reacción de los demás al presentarse en persona será, sin duda, digna de presenciar. Hay bastantes posibilidades de que se burlen de él en la escuela y menudo disgusto se va a llevar el joven Deoscopidesempérides (sí, existe este nombre) al quedarse sin espacio en el formulario de inscripción del campamento. Con todo esto, es mejor pensárselo un par de veces antes de decidirse por un nombre de este grupo porque podría tener que lidiar con él toda la vida. A pesar de los varios inconvenientes es, también, una buena forma de decir al mundo: «eh, psss, este nombre es lo más y nos importa más bien poco lo que penséis».

II. Los raros pero, oye, no tanto: Lluvia, Saturno, Mencía, Lobo, Germinal, Merlín...

Pros: sigues siendo valiente, nada que objetar. El nombre continúa siendo original, teniendo fuerza y pueden aplicársele los mismos pros que el grupo anterior. Eso sí, tu hijo gana algo, un poco, un mínimo, en discrección.
Contras: el nombre seguirá creando cierto desconcierto entre los demás aunque no lo tenga que repetir cuatro veces cada vez que se presente (no me quiero imaginar al pobre Habacuc Belausteguigoitia, intentando hacer una portabilidad por teléfono). Pero oye, con un poco de suerte puedes terminar creando tendencia y que la Mencía del mañana sea el Emma de hoy.

III. Los que nunca pasan de moda: Ana, Miguel, Jesús, Santiago, María...

Pros: no te sentirás avergonzado del nombre que le has puesto, ni tu hijo tampoco. Generacionalmente hablando no quedará encasillado. ¡Bien pensado, menudo padrazo vas a ser! Además es un nombre elegante, con clase y, por qué no decirlo, lo bonito que es tener un vínculo común con personas que vivieron décadas, qué digo décadas, siglos, atrás.
Contras: sí, el nombre es más bien anodino. Casi seguro que aparece en la biblia o perteneció a alguien de la realeza. El lado bueno es que se trata de un nombre que se sobrepone a cualquier generación: y es que Ana no te identifica con una persona mayor... ni con una joven. Pero ojo, son menos populares de lo que solían ser; el espectro es ahora mucho mayor de lo que era hace medio siglo por lo que pueden estar en el inicio de su declive.

IV. En auge: Lucía, Izan, Emma, Daniela, Hugo, Martina, Érika...

Pros: tu hijo tendrá un nombre de su tiempo. Han nacido 8 veces más Hugos en España desde el año 2000 que en todo el siglo XX. Y eso no es malo en absouto. Tu hija se sentirá fuerte y segura con su nombre: es una Daniela en la generación de las Danielas. Para tu hija Martina su compañera de clase, Cristina, llevará nombre de señora, y dará gracias de tener un nombre que la identifique con su joven edad. Me imagino que sentirá algo parecido a lo que, en su momento, yo pensaba de mis compañeros de clase Francisco, Milagros o Ramón.
Contras: como padre te define: fuiste grunge en los noventa, te descargaste Pokemon Go para jugar una semana y, en los últimos años, le has dado al gintonic a pesar de no gustarte su sabor. Sigues las modas, conoces bien el momento y te adaptas a él. Y claro, eso se aplica también en la elección del nombre de tu bebé. Quieres algo original pero actual aunque, por desgracia, es inevitable que con el tiempo tu elección se convierta en el nombre de moda del momento. Vaya decepción. Es casi seguro que una futura niña llamada Centauri Xanadú (no me juzgues, no es fácil imaginar los nombres de moda de dentro de 50 años) verá Izan como el nombre de un abuelo. Pero no hay que preocuparse, para eso falta mucho.

V. Siempre a más: Gonzalo, Pablo, Sara, Bruno...

Pros: perteneciendo a este grupo es un nombre que gusta, de eso no hay duda. Y parece que a cada generación le gusta más que a la anterior. No será fácil ubicarlo en ninguna década en concreto por lo que encajará en todas: es un nombre para la eternidad. Eso sí, con las tendencias actuales en 2080 todos los que nazcan se repartirán estos pocos nombres.
Contras: pues eso mismo, en 2080 todos los que nazcan se repartirán estos nombres, TO-DOS. Cuando ya pensábamos que Gonzalo era el nombre identificativo de la década, van los padres de la siguiente y la superan. Ojo con 2080, no lo digo más.

VI. Tuvieron su momento: Raquel, Pau, María José, Cristina, David, Francisco...

Pros: es fácil ubicarlos en su década. Si conoces alguna Raquel o algún David, casi seguro que han nacido en la década de los 70 o posterior, María José triunfó en los 60 y 70, Eva en los 70 y 80, la Cristina que conoces tendrá, seguramente, entre 25 y 45 años, y Pau menos de 25 (aunque ya sé que el Pau que el que tú estás pensando es algo más mayor). Los que llevamos uno de estos nombres estamos irremediablemente vinculados a nuestra generación.
Contras: en el colegio había cuatro David en cada clase por lo que al final te llamaban por tu apellido. Si eliges el nombre de moda de un momento pasado circunscribes a tu hijo a una generación concreta y quizá no es lo que busques, sobre todo porque, en este caso, no será su generación. A pesar de todo estos nombres siguen gozando de popularidad.

VII. Los olvidados: Remigia, Telesforo, Tiburcia, Eustaquio, Celedonio...

Pros: no nace una Tiburcia en España desde los años 60 (al menos el INE no lo recoge) por lo que tu hija tendrá un nombre realmente exclusivo.  Podría ser que hasta saliese en las noticias: ¡la primera Tiburcia de España en 50 años! La cara que se le va a quedar a tus familiares y amigos cuando le presentes a tu bebé Eleuterio puede ser memorable. ¡Menudos buenos ratos que vas a pasar! Sin duda todo un acierto.
Contras: te desvincula completamente de tu generación (y te vincula con la de tus bisabuelos). Antes de lanzarte por uno de estos nombres piensa en tu hijo y cómo se sentirá en la reunión anual de Sisebutos; como poco le será difícil encontrar temas de conversación con personas de 60 años más que él.

VIII. Los de tus ídolos del cine, la tele, la música o el deporte: Leia, Neo, Shakira, Prince, Rihanna, Justin, Arale, Elvis, Chenoa...

Pros: se me ocurren pocos. Tu bebé no tiene la culpa de que seas ultra-fan del waka-waka y quieras hacerle un homenaje llamándola Shakira. Por favor, piénsatelo dos veces antes de ir al registro con una canción de Justin Bieber en la cabeza o después de haber visto todas las temporadas de Juego de tronos. Estadísticamente hablando, al menos. tendrá cierta exclusividad.
Contras: tu hijo te odiará para siempre. Cuando le pregunten por su nombre tendrá que responder a la ineludible siguiente pregunta:
― ¿Me dice su nombre?
― Rihanna García.
― ¡Uy, Rihanna! ¿Te llamas como la cantante, no?
― ¡Buuuuufff!  ¡Qué condena madre mía!
Incluso aunque en el futuro tu hijo Prince cambie de nombre, cosa perfectamente entendible por cierto, puede tener que seguir aguantando la broma de turno: «¡mira! Ahí va Miguel al volante, el taxista anteriormente conocido como Prince».
A modo puramente informativo, el abanico de nombres de este grupo es numeroso. Casi cualquier famoso real o de ficción tiene su hueco: Lenin, Abba, Neymar, Daenerys o Khaleesi... son nombres de personas nacidas en España.. Por ponerle números a los relacionados con la música, por ejemplo, en España hay registrados 56 hombres que se llaman Abba (con una edad media: 33 años), 123 mujeres llamadas Queen (edad media: 30,5 años), 665 Elvis (edad media: 26,3 años) y 179 Prince (edad media: 28,3 años).

Las modas recurrentes. La abuela Julia y la nieta Julia

Los nombres tienen su momento, Jose Antonio en los 60, Sonia, Óscar o Mónica en los 70, Iván en los 80, Jennifer en los 90 o Claudia en los 2000, son nombres representativos de sus décadas. De hecho, en muchos casos (como Sonia) acumulan más nacimientos en su década de apogeo que en el resto de décadas juntas.
Hay nombres que irrumpen con fuerza en un momento dado, habiendo pasado desapercibidos o incluso habiendo permanecido inexistentes durante mucho tiempo. Así la abuela Julia ha dado paso a la nieta Julia, y con más fuerza que antaño, algo parecido a lo que pasa con María, Carmen o Anastasia.

BONUS NOMINAL:

En España hay 30 mujeres llamadas España. Parece lógico, sin embargo hay 33 mujeres llamadas Italia, 129 Francia, 613 Argelia, 680 Kenia (que, por cierto, tienen la edad media más joven: 22,5 años) y 2.726 Argentina. Australia lo intenta pero se queda en 23 en todo el país.
Y si hablamos de continentes tan solo se nos escapa Europa y Antártida (o hay menos de 20 en toda España). Hay 31 Oceanía, 737 Asia (con una edad media de 19,7 años), 1.643 América (y 431 Américo) y 12.164 África.

Como cabría esperar hay menos Feliz (55) que Felicísimo (1.153). Me parece muy normal, pudiendo elegir prefiero ser Felicísimo. Sin embargo hay mas Reina (336) que Emperatriz (182), y además son, de media, más jóvenes. En España viven 30 Stalin (29 años de media) y nada menos que 924 Franco, que vale, que al tratarse de un nombre italiano tiene explicación. Según el INE, ningún Hitler.

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2 comentarios:

  1. Es curioso cómo nuestro caso particular puede condicionar nuestra perspectiva respecto a los datos estadísticos globales. Por ejemplo, en mi bloque hay una Raquel y un David de menos de 5 años. Mis dos abuelas eran Martina y Claudia, nombres que ahora se consideran "modernos" y que a ellas se los pusieron a principios del siglo XX.

    Eneko

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    1. La muestra personal de cada uno es pequeña y siempre se van a dar casos así, claro. Raro es que no hubiese niños llamados David (yo conozco uno nada más) aunque estemos en clara decadencia :(
      Por cierto, por curiosidad he comprobado que Eneko es tendencia, cada década va a más. Enhorabuena!! :P

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