Quizá a más de uno le sorprenda, pero una de las mayores exportaciones del sur de California durante los últimos 100 años ha sido, además de las películas, el petróleo. Cuando el boom del petróleo comenzó los propietarios de parcelas de ciertas zonas dejaron de construir casas para levantar torres de prospección (o ambas cosas). Las parcelas eran en algunas zonas tan pequeñas que las bases de las torres de madera se tocaban entre sí formando así verdaderos bosques de torres de prospección.

Quizá a más de uno le sorprenda, pero una de las mayores exportaciones del sur de California durante los últimos cien años ha sido, además de las películas, el petróleo. En 1865 se descubrió el valioso líquido en California, en un área cercana a San Francisco y comenzó a atraer al oeste del país a hombres ambiciosos en busca de fortuna y una nueva vida. Sin embargo, la mayor parte de las ingentes cantidades de petróleo permanecían por descubrir un poco más al sur, cerca del todavía pequeño pueblo costero de Los Angeles. Y aún tendrían que pasar algunas décadas para ser halladas.

No fue hasta 1892 cuando un buscador de oro poco afortunado (hasta aquel momento) llamado Edward L. Doheny y su socio Charles A. Canfield construyeron la primera torre de prospección petrolífera del sur de California.

Según cuenta la leyenda, Edward L. Doheny estaba en el centro de la ciudad de Los Ángeles cuando se cruzó con un carro cuyas ruedas estaban recubiertas de alquitrán. Cuando preguntó al hombre del carro cómo había llegado el alquitrán a sus ruedas, este simplemente señaló en dirección noreste. Doheny y Canfield examinaron la zona y pronto descubrieron el ansiado oro negro. Debieron perforar hasta una profundidad de 140 metros para encontrar lo que buscaban realizando así la primera prospección del Los Angeles City Oil Field.

Ciudad-Campo de perforación 
de Signal Hills
El boom del petróleo acababa de comenzar. La población de la ciudad de Los Angeles se duplicó entre 1890 y 1900, y era seis veces mayor en 1910. En 1900, el estado de California producía 4 millones de barriles. En 1910, esta cifra llegaba a los 77 millones. Los campos de prospección producían a su máxima capacidad.

Un caso insólito fue el de Signal Hills, el mayor campo de prospección de California en los años 20. Allí se descubrió petróleo después de que la empresa dueña del terreno lo hubiese dividido y vendido en parcelas con fines residenciales. Los nuevos propietarios pronto dejaron de construir casas para levantar torres de prospección (o, si podían, ambas cosas). Las parcelas eran en algunas zonas tan pequeñas que las bases de las torres de madera se tocaban entre sí formando así verdaderos bosques de torres de prospección. Este hacinamiento poco le importaba a los dueños de los terrenos, la mayoría de los cuales se hizo rico en poco tiempo.



Feininger, Andreas (1906-1999) - 1948 Oil Field Near Long Beach, California
Campo de extracción cerca de Long Beach, California, 1948

Este rápido crecimiento de pozos y habitantes provocaba situaciones en las que la convivencia entre ambos se hacía difícil. El desarrollo de las ciudades a menudo se topaba con torres de perforación. Nadie ponía en duda quién tenía preferencia sobre el lugar, el asfalto con que se construían las carreteras provenía de los pozos que se interponían en su camino.

Torre de perforación petrolífera en California
Hermoso boulevard con decoración propia de la zona

En 1928, cuando la fotografía inferior fue tomada, los aficionados a la playa de Huntington Beach, situada al sur de Los Ángeles, compartían espacio con varios cientos de torres de perforación. A menudo los bañistas se quejaban de los pozos ya que no era raro que la brea se pegase a su ropa y toallas.Tras ser descubierto petróleo en esta ciudad de Orange County, la población creció de 1.500 a 5.000 personas en menos de un mes.


Estas torres fueron durante años parte inseparable del paisaje del sur de California, pero hace un par de décadas comenzaron a desaparecer. Casi 30.000 pozos petrolíferos se cerraron en este estado durante los ochenta y comienzos de los noventa porque el bajo precio del crudo impedía compensar los altos costes de extracción. En su lugar proliferaron viviendas, y sobretodo, centros comerciales. Aunque no han dicho la última palabra ya que amenazan con volver.




+Información e imágenes: Priweb.org, The Washington Post, Katrina Doerner.


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6 comentarios:

  1. Y nosotros nos quejamos de los paisajes de gruas...

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  2. Increíble, hasta la orilla del mar... ¡y la gente bañándose, tan ricamente!

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  3. Muy buen post, además sobre un tema muy interesante que se va a convertir en un grave problema dentro de unos años.
    ¿que haremos cuando se acabe el pretroleo?

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  4. Sí, lo de los pozos al lado de la playa es impactante. También es verdad que seguramente esos pozos diesen de comer a unas cuantas familias de esa misma playa.

    Mal Bicho, lo del fin del petróleo es un tema muuuuy interesante. Veremos que pasa porque aunque no se sabe a ciencia cierta cuando se acabará (aparecen, o más bien encuentran, yacimientos donde no parecía haber nada) es probable que lo veamos con nuestros propios ojos.

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  5. esperemos no se acabe, y si se llegara a agotar esperemos encotrar otro material q lo sustituya, y si es muy interesante lo de bañarse cerca de las torres petroleras, pero es algo q nos perjudica en cuanto a salud se refiere.....!

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  6. excelente informacion, ojala la raza humana encuentre pronto un sustituyente efectivo para el petroleo. saludos

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