A finales del siglo XIX se hicieron numerosos intentos de domesticar cebras.El objetivo era que suplieran al caballo en sus tareas. Sin embargo la mayor parte de estas tentativas fallaron, debido a la naturaleza imprevisible y desconfiada de la cebra y la tendencia al pánico bajo tensión. Pero unos pocos sí tuvieron éxito.

Hubo un tiempo, a finales del siglo XIX, en el que se hicieron numerosos intentos de domesticar cebras. Era creído, especialmente por los colonos europeos en África, que dado su parecido físico con el caballo, la cebra sería fácilmente domesticable y por tanto podría ser muy útil en sus vidas lejos de la metrópoli. El objetivo era que suplieran al caballo en sus tareas habituales ya que las cebras poseen mayor resistencia a las enfermedades africanas. Sin embargo la mayor parte de estas tentativas fallaron, debido a la naturaleza imprevisible y desconfiada de la cebra y la tendencia al pánico bajo tensión, entre otras cosas. Pero unos pocos sí tuvieron éxito.


En Inglaterra, y no en África, el banquero y coleccionista zoológico Lord Rothschild con frecuencia usaba cebras para tirar de sus carros. Era habitual verlo por el Londres de principios del siglo XX en alguno de sus carruajes tirado por estos exóticos animales, convirtiéndose en el centro de todas las miradas durante sus paseos.


En 1899 el capitán Horace Hayes, en su destino de África oriental, fue un poco más allá y comparó la utilidad de las distintas especies de cebras sometiéndolas a diferentes pruebas. Comprobó, entre otras cosas, que el cuello de la cebra era tan fuerte y se quedaba tan tieso que era incapaz de doblarlo en ninguna dirección, y por tanto era muy difícil darle órdenes. Fue capaz de adiestrar algunos ejemplares en su granja pero se hacían incontrolables en campo abierto. A pesar de ello concluyó que de las tres especies más abundantes de cebras, la Cebra de Burchell (Equus quagga) era la de más fácil domesticación. Además era también inmune a las enfermedades transmitidas por la picadura de la mosca tsé-tsé.


Fuera de África las cebras se usaron alguna vez como sustitutas de los caballos. Además de las ya citadas cebras de Lord Rothschild otros vieron en su uso una oportunidad para su negocio. En 1931 una de las empresas encargadas del reparto de leche en San Louis adquirió un par de cebras a un circo alemán para tirar de uno de sus carros (obviamente el motivo real era publicitario). Fueron necesarias varias semanas de adiestramiento para que pudiesen realizar la labor que anteriormente tenían asignada los caballos. Si bien la novedad hizo aumentar las ventas ya que, especialmente a los niños, les encantaba ver estos exóticos animales, su efecto se diluyó muy pronto.


Con el progresivo declive del uso del caballo durante el siglo XX desapareció la rocambolesca idea de usar a las cebras como sustitutas de los equinos. Afortunadamente para ellas.

Fuentes: 1, 2, 3, 4,

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2 comentarios:

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  2. Las cebras me parecen unos animales bellísimos, no puedo creer que las usasen para tirar carros, las fotos son de lo mas WTF.

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